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Para el manejo del cansancio físico y mental, se recomienda la implementación de ejercicio moderado, la priorización de una adecuada higiene del sueño y el seguimiento de una dieta equilibrada y nutritiva. Como medidas complementarias, es fundamental asegurar una hidratación correcta y reducir los niveles de estrés, por ejemplo, mediante técnicas de meditación o actividades creativas. Asimismo, se aconseja evitar el consumo excesivo de alcohol, cafeína y alimentos procesados o azucarados.
En este artículo se explica qué es el cansancio físico y mental, y cuáles son algunos de los remedios caseros más efectivos para combatirlo.
¿Qué es el cansancio físico y mental?
El cansancio físico es una sensación de agotamiento que experimenta el cuerpo cuando ha sido sometido a un esfuerzo prolongado o intenso. Se manifiesta como falta de energía, disminución de la fuerza muscular, lentitud en los movimientos y, en algunos casos, dolor o tensión en distintas partes del cuerpo.
Según Better Up, cuando se está cansado, es común que se presenten síntomas como falta de motivación, concentración y compromiso. En este tipo de cansancio resulta muy difícil llevar a cabo tareas y proyectos que en otras circunstancias parecería sencillo.
Este tipo de cansancio suele aparecer después de actividades que demandan un uso sostenido de los músculos, como el ejercicio, el trabajo físico o largas jornadas de pie, aunque también puede surgir por falta de sueño, mala alimentación o enfermedades que afectan el metabolismo y el sistema musculoesquelético.
En esencia, el cansancio físico es la señal del organismo de que necesita descanso, recuperación y equilibrio para mantener su funcionamiento adecuado.
Por otro lado, el cansancio mental es una forma de fatiga que afecta directamente a los procesos cognitivos y emocionales. Se caracteriza por dificultades para concentrarse, disminución de la memoria y la atención, irritabilidad, falta de motivación y sensación de saturación o bloqueo mental.
Medical News Today señala que se trata de un cansancio diferente al físico, aunque en algunas ocasiones el esfuerzo físico también puede generar cansancio y agotamiento mental.
Por lo general, este tipo de agotamiento surge cuando la mente se ve expuesta a actividades que requieren alta demanda intelectual como estudiar, resolver problemas complejos, tomar decisiones constantes o trabajar bajo presión, así como por estrés prolongado, preocupaciones constantes o falta de descanso adecuado.
A diferencia del cansancio físico, el mental no siempre se alivia con dormir o hacer una pausa breve, ya que requiere desconexión emocional, gestión del estrés y, a veces, cambios en el estilo de vida para restaurar la claridad y la estabilidad psicológica.
En conjunto, tanto el cansancio físico como el mental forman parte de los mecanismos naturales del cuerpo y la mente para indicar que se ha llegado a un límite. Aunque pueden manifestarse de forma independiente, muchas veces aparecen simultáneamente, ya que el bienestar físico y el mental están estrechamente relacionados.
El artículo de Medical News Today que recién se citó recomienda prestar atención a la forma en la que se manifiesta el malestar, implementar algunas estrategias para aliviar el cansancio del cuerpo y de la mente, y acudir a un especialista en caso de que se presenten señales de alerta como palpitaciones cardíacas, dolor crónico en el pecho, o síntomas de ansiedad o depresión.
Para complementar, se recomienda leer el artículo en el que se habla sobre la fatiga mental y las estrategias que se pueden utilizar para combatirla.

Remedios caseros para el cansancio físico y mental
La solución para el cansancio físico y mental varía en función de la causa que lo provoca. Tal como se mencionó antes, en algunas ocasiones puede ser consecuencia de una mala higiene de sueño o de una mala alimentación, pero en otras puede tener relación con alguna enfermedad.
En la mayoría de los casos, este agotamiento puede mejorar de manera natural con descanso adecuado, tiempos de desconexión, sueño reparador y actividades que ayuden a disminuir la carga emocional o física acumulada. Pero en otros, se requiere de la asistencia de un profesional de la salud.
Los remedios caseros que se comparten en este artículo solo funcionan para los casos en los que el cansancio no está relacionado a una condición de salud. Se trata de estrategias simples dentro de las que se incluyen el hacer pausas durante el día para despejar la mente, cambiar temporalmente el entorno, respirar con mayor conciencia o realizar actividades que resulten reconfortantes y permitan liberar tensión, entre otras más.
Es fundamental no pasar por alto los síntomas, especialmente cuando el agotamiento se prolonga, interfiere con las actividades diarias o se acompaña de malestar emocional o físico persistente. En estos casos, acudir a un especialista puede ser una decisión importante para descartar causas subyacentes y recibir orientación profesional.
Este artículo cumple con un propósito exclusivamente informativo y educativo, y no busca reemplazar la opinión o evaluación de un experto.
Para complementar, se recomienda leer el artículo en el que se habla sobre alcoholismo y enfermedades, ya que el consumo de bebidas alcohólicas no solo afecta física y mentalmente a las personas, sino que puede tener relación con condiciones de salud que también influyen en el cansancio.
Infusiones y tés energizantes
Las infusiones y los tés energizantes, entendidos de manera general, suelen asociarse con momentos de pausa y recuperación que ayudan a contrarrestar la sensación de fatiga física y mental. Más allá de los ingredientes concretos, lo que realmente aporta beneficios es el ritual que rodea a su preparación: detenerse unos minutos, respirar con calma, sentir el aroma cálido de la bebida y permitir que el cuerpo se relaje mientras se ingiere algo reconfortante.
Este pequeño acto de autocuidado ayuda a marcar un límite entre las actividades del día y un instante de descanso, lo cual favorece la recuperación natural del organismo cuando se siente agotado.
Además, hay hierbas que se pueden utilizar de manera específica para mejorar el descanso y el sueño. Sleep Foundation habla sobre esto y recomienda el consumo de valeriana, manzanilla, lavanda y té de plátano.
El simple hecho de beber una infusión caliente puede contribuir a que la mente se despeje, a hidratar el cuerpo y a promover una sensación de bienestar general que resulta útil cuando se atraviesan momentos de cansancio.
Es importante recordar que, aunque las infusiones y tés pueden formar parte de un enfoque casero para recuperar energía, no sustituyen la atención profesional cuando la fatiga es persistente, intensa o se acompaña de otros síntomas preocupantes.
Alimentos que aumentan la energía
Algunos alimentos también pueden ayudar a que las personas sientan más energía y, por lo tanto, motivación. Esto es algo que puede ser útil para contrarrestar tanto el cansancio físico como mental.
Según Healthline, estos son algunos de los alimentos que le brindan energía al cuerpo y que pueden ser de ayuda para combatir la fatiga:
- Frutas y verduras: son una fuente importante de vitaminas, minerales y nutrientes esenciales que ayudan al organismo a funcionar de manera óptima. Incluir varias porciones de frutas y verduras al día contribuye a mantener el nivel de energía y a evitar la sensación de agotamiento.
- Proteínas magras: forman parte fundamental de una dieta equilibrada. Ayudan a mantener la masa muscular, favorecen la saciedad y contribuyen a un aporte de energía más estable a lo largo del día.
- Granos enteros y carbohidratos complejos: los carbohidratos son una de las principales fuentes de energía del cuerpo, y elegir opciones integrales o complejas ayuda a que dicha energía se libere de manera gradual.
- Frutos secos: son alimentos prácticos y nutritivos que aportan grasas saludables, fibra y una cantidad moderada de energía. Su consumo puede ayudar a evitar bajones energéticos entre comidas y a mantener una sensación de saciedad durante más tiempo.
- Semillas: al igual que los frutos secos, las semillas ofrecen grasas saludables, fibra y energía sostenida. Pueden incorporarse a comidas y meriendas para complementar su valor nutricional de una manera simple.
Estos alimentos pueden integrarse fácilmente en la dieta diaria y formar parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, si la fatiga se vuelve persistente, intensa o interfiere con la rutina, es importante no ignorarla.
Para complementar, se recomienda también leer el artículo en el que se explica la importancia de la hidratación. Vale resaltar que, aunque el agua no aporta calorías, es esencial para sostener las funciones metabólicas que permiten sentir mayor energía a lo largo del día.
Ejercicios de relajación y respiración
Los ejercicios de relajación y respiración pueden ser un apoyo valioso cuando se busca combatir el cansancio físico y mental, ya que ayudan a disminuir la tensión acumulada, a calmar la mente y a favorecer una sensación general de equilibrio.
Dedicar unos minutos al día a respirar de forma consciente o a realizar técnicas suaves de relajación puede marcar una diferencia significativa en cómo se percibe el estrés y la fatiga. Estos ejercicios no requieren equipamiento especial ni grandes espacios; basta con encontrar un lugar tranquilo, adoptar una postura cómoda y permitir que el cuerpo reduzca su ritmo natural de activación.
Además, las prácticas de respiración controlada pueden ayudar a mejorar la concentración, regular las emociones y aportar una sensación inmediata de calma. Para profundizar en esto, se recomienda leer los artículos sobre los beneficios de la meditación y los beneficios del ejercicio.
Importancia del descanso adecuado
Cuando una persona descansa de forma regular y permite que el cuerpo reduzca su ritmo, este puede reparar tejidos, regular funciones internas y recuperar la energía gastada durante el día. El descanso no solo implica detener la actividad física, sino también ofrecerle a la mente un espacio para desconectarse, reorganizar pensamientos y liberar tensión emocional.
Dormir bien es una parte central de este proceso de recuperación. El sueño de calidad permite que el organismo lleve a cabo funciones reparadoras cruciales, como la consolidación de la memoria, el equilibrio hormonal, la regeneración celular y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
Por eso, mantener horarios estables, crear un ambiente adecuado para dormir y respetar el tiempo de descanso nocturno puede marcar una diferencia significativa.