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En América Latina, existen aproximadamente 5 millones de personas que viven con demencia, que en su manifestación más conocida se denomina Alzheimer.
Se calcula que entre el 6,5% y el 8,5% de las personas mayores de 60 años en las Américas sufren algún tipo de demencia y, de continuar las tendencias actuales, se prevé que estas cifras alcancen el doble en 20 años en la región.
ÍNDICE
¿Qué es la demencia?
La demencia es un grupo de síntomas que afecta las habilidades cognitivas mentales, como la memoria y la comunicación. La demencia es definida por la OMS como un síndrome, generalmente de naturaleza crónica o progresiva que se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva, es decir, de la capacidad para procesar el pensamiento más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal.
Tiene un impacto importante en la salud, el bienestar psicológico y social de la persona que la padece ya que afecta a la memoria, la lógica del pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Y a pesar de que la conciencia no se ve afectada, existe deterioro del control emocional, el comportamiento social y de la motivación.
Hay más de 100 tipos diferentes de demencia, siendo el Alzheimer el más común y representando aproximadamente dos tercios de todos los casos de demencia.
En América Latina, aproximadamente 5 millones de personas han sido diagnosticadas con algún tipo de demencia, incluyendo al 66% que viven con la enfermedad de Alzheimer.
Es una de las enfermedades más temidas, y lamentablemente en la actualidad, también una de las principales causas de discapacidad y dependencia en las personas mayores a nivel mundial, que tiene un gran impacto en su calidad de vida y la de sus familias. Se calcula que en 2019 había cerca de 50 millones de personas con demencia en el mundo, estimándose un incremento a 82 millones en 2030, y de 152 millones para 2050.
Tipos de demencia
Aunque afecta principalmente a personas de edad avanzada la demencia no es un componente del envejecimiento, es causada por el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro.
Existen demencias de tipo progresivo como la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular o la demencia frontotemporal. Sin embargo, hay algunos tipos de demencia que están vinculados a entidades médicas como la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Parkinson o aquellas relacionadas con una lesión traumática, entre otras.
Graham Stokes, director global de Bupa para la Atención de la Demencia, con más de 30 años de experiencia en el cuidado especializado de la enfermedad, explica que existen cuatro tipos comunes de demencia:
- Enfermedad de Alzheimer: Esta es la forma más común de demencia. Partes del cerebro se encogen y ciertas proteínas se acumulan en él. Los signos tempranos suelen ser lapsos de memoria, y la condición progresa constantemente con el pasar del tiempo.
- Demencia vascular: Este es el segundo tipo de demencia más común, y a menudo comienza después de un accidente cerebrovascular o "miniaccidente cerebrovascular". Con el tiempo avanza, por lo general a pasos agigantados, y no poco a poco.
- Demencia con cuerpos de Lewy: Esto es causado por ciertas proteínas que se acumulan en las células nerviosas. Puede haber algunos síntomas adicionales, tales como alucinaciones, o problemas de movimiento similares a la enfermedad de Parkinson.
- Demencia frontotemporal: Este es el tipo de demencia más raro. Se manifiesta a causa de células que mueren en determinadas partes del cerebro. Los síntomas pueden ser bastante diferentes: implican cambios de lenguaje, personalidad y comportamiento antes que lapsos de memoria.
Síntomas de la demencia
La demencia más habitual, en forma de enfermedad de Alzheimer, puede comenzar a desarrollarse en su cerebro 20 o 25 años antes incluso de notar la señal de advertencia más leve. Así que si comienza a desarrollarse en su cerebro cuando tiene 40 años, no se dará cuenta hasta que cumpla casi 65 años.
Los síntomas y signos de la demencia varían según la causa y el grado de afectación, pero dentro de los más frecuentes podemos encontrar los siguientes:
- Pérdida de la memoria, que generalmente es notada por quienes rodean a la persona y conviven con ella diariamente.
- Dificultad para comunicarse o encontrar palabras para expresarse, aún de uso común o familiar.
- Cambios en la personalidad, pérdida de habilidades sociales, depresión y ansiedad (los cuales pueden llevar a comportamientos inapropiados).
- Confusión, agitación y desorientación (pueden llegar a perderse en rutas o caminos conocidos).
- Dificultad de habilidades visuales y espaciales (pueden llegar a no reconocer a miembros de su familia).
- Dificultad para enfocarse, prestar atención, razonar o para resolver problemas complejos.
- Dificultad para planificar, organizar, o llevar a cabo tareas sencillas.
- Dificultad de la coordinación y las funciones motoras.
- Paranoia y alucinaciones pueden presentarse en algunos casos.
Diagnóstico y tratamiento de la demencia
Una vez que se detectan los signos o síntomas antes mencionados es sumamente importante acudir al médico para una evaluación integral, ya que un diagnóstico temprano mejora la calidad de vida de los pacientes con demencia y de sus familiares.
El médico realizará una historia clínica y un examen físico, además de evaluar mediante cuestionarios especialmente diseñados para los pacientes las habilidades de pensamiento, memoria y lenguaje. De manera adicional a lo antes mencionado se solicitarán estudios diagnósticos de laboratorio e imagen para realizar un adecuado protocolo y determinar la causa de la afección.
El tratamiento de la demencia depende de la causa o enfermedad relacionada con esta. En algunos tipos de demencia, como son los progresivos, no se cuenta con un tratamiento que detenga totalmente su avance, pero existen fármacos que mejoran la sintomatología y pueden hacer su desarrollo más lento. Por lo anterior no sólo se estarán prescribiendo medicamentos, sino que se estarán recomendando diferentes tipos de terapias destinadas a mejorar la calidad de vida, como psicoterapias, terapias físicas y ocupacionales entre otras.
Ya que el impacto de la demencia en los pacientes, los cuidadores, la familia y la sociedad puede ser de carácter físico, psicológico, social y económico, los principales objetivos de la atención médica de un paciente con demencia son optimizar la salud física, la capacidad cognitiva, la actividad, el bienestar y proporcionar apoyo a mediano y largo plazo a sus familias y cuidadores.
¿Cómo reducir el riesgo de desarrollar demencia?
Los investigadores aún no han encontrado una forma comprobada de prevenir la demencia, ya que algunos factores de riesgo, como la edad y la genética, no se pueden cambiar. Sin embargo, podemos reducir el riesgo de padecer demencia o un deterioro cognitivo de origen vascular al llevar un estilo de vida saludable y mantener un cerebro joven y activo.
Algunas de las áreas de investigación en reducción de riesgos y prevención incluyen las siguientes recomendaciones:
- Mantener la mente activa con nuevos retos: El mantener una estimulación cognitiva y realizar actividades que supongan un desafío mental sacando de la zona de confort a la persona, como la resolución de rompecabezas, crucigramas, pasatiempos, o juegos matemáticos, entre otros ejercicios mentales favorece un aumento de las conexiones neuronales, lo que mejora la función cognitiva y disminuye su posible deterioro.
- Llevar un régimen dietético balanceado y saludable: Tener sobrepeso u obesidad puede aumentar la presión arterial y el riesgo de diabetes tipo 2, y ambos están ligados a las demencias. Si se sigue un régimen dietético saludable que nos permita mantener un peso adecuado, una tensión arterial controlada y concentraciones sanguíneas idóneas de colesterol y glucosa estaremos reduciendo el riesgo cardiovascular y de demencia relacionada con este.
- Realizar actividad física de forma regular: Bailar, Caminar, o practicar algún deporte. El ejercicio físico aporta oxígeno y nutrientes al cerebro, además de mejorar la salud cardiovascular y reducir el estrés.
- Mantener una buena calidad de sueño: Un buen descanso de forma habitual, tiene efectos positivos sobre la memoria.
- Tratar de manera oportuna los trastornos de la salud: especialmente depresión, apnea del sueño, obesidad, pérdida de audición, padecimientos crónico-degenerativos o ansiedad.
- Evitar el consumo de tabaco: El tabaquismo tiene un impacto negativo en los vasos sanguíneos por lo que se recomienda evitar este hábito a fin de disminuir el riesgo de presentar demencia.
- Cultivar las relaciones sociales: Contar con un grupo de amigos y familiares ayuda a ejercitar la memoria, evitando el aislamiento y deterioro cognitivo.
- Reducción del estrés: Tanto la ansiedad como el estrés tienen efectos negativos sobre la memoria.
- Consumir la cantidad suficiente de vitaminas.
- Moderar el consumo de alcohol: Se ha asociado un consumo excesivo de alcohol con el desarrollo de enfermedades cardiacas, algunas formas de cáncer y daño al sistema nervioso, por lo que la moderación del consumo de este es recomendada para disminuir el riesgo de un deterioro cognitivo.
Más información
Para obtener más información visite el Bupa Dementia Hub
Fuentes
Dra. Ana María Culicetta Vázquez.
Médico Cirujano.
D.G.P. : 4362025
El profesor Graham Stokes, director global de Atención para la Demencia, tiene 30 años de experiencia en el cuidado especializado de la demencia. Dirigió el lanzamiento global del enfoque de Las Personas Primero de Bupa a la atención de ancianos y demencia en los hogares de cuidado, sitios de retiro y servicios de atención a ancianos de Bupa. Este enfoque pone al individuo y sus necesidades en primer lugar y destaca la importancia de hacer una conexión emocional con los residentes, así como atender sus necesidades de cuidado físico.
Ha escrito una serie de libros y artículos, incluyendo la serie 'Problemas Comunes con los Ancianos Confundidos'; "Sobre ser viejo: la psicología de la vida en la tercera edad"; 'Comportamiento desafiante en la demencia; La Música Suena Todavía: Historias de Personas con demencia y más recientemente 'Mirando la Danza de las Hojas. Más Historias de Personas con demencia. Él coeditó 'Trabajando con la demencia y 'La guía esencial para el cuidado de la demencia. También ha escrito muchos artículos y capítulos de libros sobre la demencia y el cuidado centrado en la persona.
Esta información fue publicada por el equipo de información sobre salud, de Bupa, y está basada en fuentes acreditadas de evidencia médica. Ha sido sometida a revisión por pares, por parte de médicos de Bupa. Este contenido se presenta únicamente con fines de información general y no reemplaza la necesidad de consulta personal con un profesional de la salud calificado.
Fecha de revisión: 2021