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Deterioro cognitivo leve: ¿qué es y cuáles son sus síntomas?

Hombre con deterioro cognitivo leve realizando un puzle.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 55 millones de personas en todo el mundo padecen demencia. Muchas veces, el primer aviso es el deterioro cognitivo leve: una condición que no impide llevar una vida normal, pero que puede progresar hacia la enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia si no se detecta a tiempo. 

En este artículo explicamos qué es, cuáles son sus síntomas, cómo se hace el diagnóstico y qué opciones existen para frenarlo. También puedes leer nuestro artículo sobre la pérdida de memoria a corto plazo si quieres ampliar información. 

¿Qué es el deterioro cognitivo leve?

El deterioro cognitivo leve, según Alzheimer.gov, provoca problemas cognitivos, sobre todo en memoria y pensamiento, sin llegar a afectar las actividades diarias. No es tan grave como el Alzheimer, pero sí representa una diferencia notable respecto a las capacidades normales para la edad. 

Quienes la padecen tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia. También puede afectar la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas. Para muchos expertos, es una etapa intermedia entre el envejecimiento normal y enfermedades más graves como la demencia. Detectarla pronto permite actuar antes de que avance.  

Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre el deterioro cognitivo en el adulto mayor, y también sobre la transmisión del Alzheimer. 

Causas del deterioro cognitivo leve

Según Mayo Clinic, las principales causas son: 

  • Acumulación de proteína beta-amiloide y marañas de proteínas tau, presente también en el Alzheimer.
  • Acumulación de cuerpos de Lewy, relacionados con la enfermedad de Parkinson, la demencia y el Alzheimer.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Disminución del tamaño del hipocampo.
  • Reducción en el uso de glucosa en áreas clave del cerebro. 

Esta condición está estrechamente ligada al envejecimiento: entre el 10 y el 20% de las personas mayores de 65 años la presenta, según Alzheimer.gov. Aún se necesitan más investigaciones para entender del todo su relación con otras enfermedades neurodegenerativas. 

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Principales factores de riesgo

No todas las personas mayores desarrollan deterioro cognitivo leve. Los factores de riesgo más relevantes, según Alzheimer's Research UK, son la edad, la genética y el estilo de vida.

Ciertas enfermedades también aumentan la vulnerabilidad:

A nivel de hábitos, fumar, la inactividad física y la escasa estimulación mental y social también elevan el riesgo, según Mayo Clinic. 

Mujer mayor con deterioro cognitivo leve ayudada por un familiar a leer un documento.

Síntomas del deterioro cognitivo leve

El deterioro cognitivo leve se clasifica en dos tipos según las habilidades afectadas: 

  • Amnésico: los síntomas afectan a la memoria. La persona olvida información relevante que antes habría recordado sin dificultad.
  • No amnésico: las dificultades no están en la memoria, sino en la toma de decisiones, el cálculo del tiempo o la planificación de tareas. 

Alzheimer's Society señala que también son frecuentes los problemas de aprendizaje, razonamiento, atención y uso cotidiano del lenguaje. Si estos síntomas persisten o se intensifican, conviene no atribuirlos simplemente al envejecimiento y consultar a un especialista. 

¿Cómo se diagnostica el deterioro cognitivo leve?

El diagnóstico es complejo porque los síntomas se solapan con los del Alzheimer, el Parkinson y la demencia. Solo un especialista puede diferenciarlo, según la Cleveland Clinic. 

El médico evaluará los síntomas, la historia clínica y los antecedentes familiares. Es posible que se necesiten análisis de laboratorio y pruebas de imagen, como tomografía o resonancia magnética. Para más detalles sobre cómo identificar la enfermedad, consulta nuestro artículo sobre cómo detectar el Alzheimer. 

Métodos para prevenir el deterioro cognitivo leve

No existen métodos comprobados para prevenirlo, pero adoptar un estilo de vida saludable ayuda a reducir el riesgo, según Alzheimer's Research UK: 

  • Dejar de fumar y evitar el humo de segunda mano.
  • Mantenerse activo físicamente.
  • Mantener una vida social y mental estimulante.
  • Seguir una dieta saludable y equilibrada.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Controlar la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol. 

Puedes encontrar más recomendaciones en nuestro artículo sobre los hábitos de vida saludables más avalados por los expertos. 

¿Existen tratamientos para el deterioro cognitivo leve?

El National Institute on Aging confirma que no hay un tratamiento farmacológico específico. Lo que sí funciona es el seguimiento médico regular, cada 6 o 12 meses, para registrar la evolución y detectar cualquier progresión a tiempo.

Participar en estudios clínicos también puede ser una opción, ya que muchos investigan nuevos tratamientos para esta condición. Si buscas información sobre cómo reducir el riesgo de Alzheimer, lee nuestro artículo sobre cómo prevenir el Alzheimer

Mujer mayor con deterioro cognitivo leve haciendo un puzle con una profesional de la salud.

¿Cuál es el riesgo de progresión a demencia?

El deterioro cognitivo leve puede evolucionar hacia la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia. Se estima que hasta un 20% de las personas mayores de 65 años pueden desarrollar demencia en el primer año tras el diagnóstico, según el National Institute on Aging. 

En el 80% restante, los síntomas se mantienen estables o incluso mejoran. Aún no se sabe con certeza por qué algunos pacientes progresan y otros no. Para entender mejor estas diferencias, consulta nuestro artículo sobre la diferencia entre demencia y Alzheimer. 

¿Qué hacer si se padece deterioro cognitivo leve?

Alzheimer's Society recomienda estas estrategias para gestionar los síntomas en el día a día: 

  • Establecer rutinas y dejar los objetos siempre en el mismo lugar.
  • Hacer una sola actividad a la vez, sin distracciones.
  • Usar agenda y recordatorios para citas y eventos importantes.
  • Configurar alarmas para la toma de medicamentos.
  • Dormir al menos 7 horas por noche. 

Buscar grupos de apoyo también ayuda: permiten compartir experiencias y obtener consejos prácticos. Incorporar ejercicios de gimnasia cerebral a la rutina es otra medida útil para mantener la mente activa. 

¿Cuándo es recomendable visitar a un médico?

Conviene consultar en cuanto aparezcan dificultades persistentes para recordar información reciente, como citas, conversaciones o eventos. Solo un especialista puede determinar si se trata de deterioro cognitivo leve u otra condición. 

Si hay antecedentes familiares de enfermedades neurodegenerativas, la vigilancia debe ser mayor. Detectar el problema en fases iniciales amplía las opciones de intervención y mejora el pronóstico. 

¿Cómo influye el estilo de vida en el deterioro cognitivo leve?

El estilo de vida es el factor modificable con mayor impacto. La actividad física regular mejora la circulación cerebral y favorece la neuroplasticidad. Una dieta equilibrada, rica en antioxidantes y omega-3, protege las células cerebrales del daño oxidativo.

Dormir bien, gestionar el estrés y mantenerse activo socialmente también influyen: el descanso permite al cerebro consolidar recuerdos y eliminar desechos metabólicos. Seguir aprendiendo cosas nuevas estimula las conexiones neuronales y puede ralentizar el deterioro cognitivo. Cambios pequeños pero sostenidos en el tiempo marcan una diferencia real.

¿El deterioro cognitivo leve es reversible?

En algunos casos, sí. Cuando la causa es tratable, como depresión, déficit de vitaminas, problemas de tiroides o efectos secundarios de medicamentos, las capacidades cognitivas pueden recuperarse parcialmente si se actúa a tiempo.

Cuando está ligado a cambios cerebrales propios del envejecimiento o a estadios iniciales de Alzheimer, la reversibilidad es menos probable. El objetivo pasa entonces por ralentizar la progresión. Conocer qué siente una persona con Alzheimer o las etapas de la demencia vascular puede ayudar a entender el recorrido posible de la enfermedad.