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Cómo prevenir un ictus: estrategias efectivas y consejos prácticos

Mujer con la boca torcida, un síntoma para prevenir el ictus.

Tiempo de lectura: 7 minutos

El ictus, accidente cerebrovascular (ACV) o derrame cerebral, es una condición de salud que conlleva un alto riesgo de muerte. La Organización Mundial de la Salud señala que cada año más de 15 millones de personas sufren un ACV, de los cuales 5 millones mueren y otros 5 millones quedan discapacitados de forma permanente. 

Conocer estrategias para prevenir un ictus es fundamental, ya que permite identificar y controlar los factores de riesgo modificables y adoptar hábitos de vida más saludables. 

¿Cómo prevenir un ictus cerebral?

Envejecer o tener antecedentes familiares de derrame cerebral aumenta las probabilidades de sufrir un ictus. Sin embargo, también existen medidas preventivas concretas que pueden reducir ese riesgo de forma significativa. 

El riesgo aumenta considerablemente cuando se tienen la presión arterial alta, se consume tabaco, se padece diabetes o se tiene el colesterol elevado. Hacer cambios en el estilo de vida actúa directamente sobre estos factores.  

Para saber más sobre prevención cardiovascular, consulta también nuestro artículo sobre cómo prevenir un infarto. 

¿Qué es un ictus y cómo se clasifica?

El Instituto Nacional del Cáncer define el ictus como la condición en la que se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro y se daña el tejido encefálico. Cuando esto ocurre, las neuronas dejan de recibir oxígeno y nutrientes y empiezan a morir. Los especialistas lo consideran una emergencia médica que requiere atención urgente e inmediata. 

Existen dos tipos principales: el ictus isquémico, causado por la obstrucción de una arteria, y el ictus hemorrágico, provocado por la rotura de un vaso sanguíneo. El primero representa aproximadamente el 85% de los casos. Ambos comparten muchos factores de riesgo y estrategias de prevención. Para profundizar, puedes consultar nuestro artículo sobre la prevención de un derrame cerebral. 

¿Cuáles son los síntomas comunes del ictus y su detección precoz?

La detección temprana de los síntomas de un ictus puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Cuanto antes se actúa, más posibilidades hay de restaurar el flujo sanguíneo y minimizar el daño cerebral. 

Es importante conocer los síntomas principales para poder reconocerlos en uno mismo o en otras personas y actuar con rapidez. 

Pérdida de fuerza en extremidades

Mayo Clinic señala que el ictus puede generar entumecimiento, debilidad o parálisis en la cara, los brazos y las piernas, generalmente solo en un lado del cuerpo. Este síntoma aparece de forma súbita y es uno de los más reconocibles. 

Dificultad para hablar o entender

Otro síntoma frecuente es la dificultad para hablar y comprender lo que dicen los demás. La persona puede sentirse confundida, arrastrar las palabras o no encontrarlas. Según Mayo Clinic, a estos síntomas se suman otros como problemas de visión en uno o ambos ojos, dolores de cabeza repentinos e intensos y problemas para caminar o mantener el equilibrio. 

Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental llamar a los servicios de emergencia de inmediato sin esperar a que remitan por sí solos. 

Otros síntomas a tener en cuenta

Además de los síntomas más conocidos, existen otras señales que pueden indicar un ictus y que no siempre se reconocen como tales: 

  • Visión doble o pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos. 
  • Mareo intenso y repentino con pérdida del equilibrio o dificultad para coordinar los movimientos. 
  • Dolor de cabeza muy intenso y de aparición brusca, sin causa aparente. 
  • Confusión o desorientación repentina, incluso en personas sin antecedentes. 
  • Dificultad para tragar (disfagia), especialmente al comer o beber. 

Una herramienta útil para reconocer un ictus es recordar el acrónimo FAST (en inglés) o RÁPIDO (en español): Rostro caído, Alteración del brazo, Problemas para hablar, Instante para llamar a emergencias, Desviación de la mirada, Otros síntomas. Ante cualquier duda, actúa sin demora. 

¿Cómo la detección temprana del ictus puede salvar vidas?

Cuando se detecta y trata un ictus en las primeras horas, es posible restaurar el flujo sanguíneo y minimizar el daño cerebral. La ventana terapéutica es estrecha: en el caso del ictus isquémico, los tratamientos de reperfusión son más efectivos cuanto antes se aplican. 

Por eso la detección precoz es fundamental, no solo para salvar vidas, sino para prevenir consecuencias a largo plazo. Un cerebro sano depende de una circulación óptima; puedes leer más sobre ello en nuestro artículo sobre cerebro sano. 

Activación del código ictus en hospitales

Salud Madrid explica que el Código Ictus es el procedimiento que aplican los servicios de atención médica a las personas en riesgo de sufrir un derrame cerebral. Este protocolo permite que los pacientes reciban tratamiento especializado de forma prioritaria, mejorando las probabilidades de recuperación completa. 

En muchos países latinoamericanos existen protocolos similares coordinados entre servicios de emergencias y hospitales de referencia. Conocer el número de emergencias local y actuar con rapidez es la mejor contribución que puede hacer cualquier persona ante un posible ictus. 

Estrategias preventivas para evitar un ictus cerebral

Según el Centers for Disease Control and Prevention, la mayoría de las estrategias para prevenir un ictus están relacionadas con el estilo de vida: alimentarse bien y mantener un peso saludable, realizar suficiente ejercicio físico, y eliminar el consumo de sustancias dañinas. 

Ejemplo de cómo prevenir un ictus.

A continuación detallamos las medidas con mayor impacto demostrado sobre los factores de riesgo modificables.

Mantener una dieta saludable

La lista de alimentos buenos para el cerebro es amplia, e incluirlos en la dieta contribuye a la prevención del ictus. Es importante consumir abundantes frutas y verduras, elegir alimentos bajos en grasas saturadas y grasas trans, y limitar el consumo de sodio para mantener la presión arterial bajo control.

Los especialistas recomiendan evitar el sobrepeso y seguir una dieta cardiosaludable para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Aprender cómo prevenir la diabetes también es relevante, ya que la diabetes no controlada es uno de los principales factores de riesgo de ictus.

La importancia de la actividad física

Realizar ejercicios de bajo impacto de forma regular tiene un impacto positivo sobre la salud cardiovascular y ayuda a prevenir el ictus. La actividad física mantiene el sistema cardiovascular en buen estado, mejora la circulación y reduce otros factores de riesgo como la hipertensión, la obesidad y la diabetes.

La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado para adultos. Cómo mejorar la circulación es otro artículo útil para complementar esta estrategia.

Control de factores de riesgo modificables

La American Stroke Association señala que entre los factores de riesgo modificables para el ictus se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad y el consumo de tabaco.

Actuar sobre estos factores a través de cambios en el estilo de vida y seguimiento médico es la estrategia más efectiva para reducir el riesgo. También conviene conocer cómo evitar la trombosis, ya que los coágulos son una de las principales causas del ictus isquémico.

Control de la hipertensión arterial

La Harvard Medical School señala que la hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para los derrames cerebrales. Se recomienda monitorear la presión arterial con frecuencia y, en caso de hipertensión, seguir un tratamiento que permita mantenerla bajo control.

Si necesitas orientación sobre cómo actuar, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo bajar la presión arterial.

Reducción del consumo de alcohol y tabaco

Fumar acelera la formación de coágulos, espesa la sangre y aumenta la placa acumulada en las arterias, lo que hace a las personas más vulnerables a un derrame cerebral. El alcohol también aumenta el riesgo de ictus drásticamente y está asociado a otros problemas de salud.

Eliminar el consumo de tabaco y limitar el alcohol son dos de los cambios con mayor impacto demostrado en la prevención.

Manejo del estrés y la ansiedad

El estrés y la ansiedad pueden actuar como factores de riesgo para los accidentes cerebrovasculares, especialmente porque influyen sobre la presión arterial y pueden desencadenar otras condiciones de salud.

Las estrategias para combatir el estrés incluyen realizar actividad física regularmente, practicar técnicas de relajación y buscar apoyo cuando sea necesario. Son cambios accesibles con un impacto real sobre la salud. 

Seguros de salud con cobertura mundial

Si eres nuestro asegurado, nuestros beneficios de póliza incluyen Procedimientos de diagnóstico para obtener información precisa y confiable sobre tu salud. Los métodos de diagnóstico abarcan pruebas de patología, exámenes de laboratorio, radiografías, resonancia magnética, tomografía computarizada, tomografía por emisión de positrones (PET scan), ultrasonido o endoscopia entre otras.

¿Qué hacer para prevenir un segundo ictus?

Incluso después de sobrevivir a un ictus, las personas siguen siendo vulnerables. Según Johns Hopkins Medicine, haber tenido uno aumenta las probabilidades de sufrir otro.

La mejor estrategia es eliminar los factores de riesgo que estuvieron en el origen del primero: dejar el tabaco, seguir el tratamiento recomendado, mantener una dieta saludable y controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes. 

hombre haciendo ejercicios despues de sufrir ictus

Tratamientos médicos para evitar recaídas

Para prevenir la recurrencia de los accidentes cerebrovasculares, es necesaria la terapia antitrombótica. Se recomiendan medicamentos que ayudan a reducir la formación de coágulos, que son la principal causa de los ictus isquémicos.

También es fundamental el control estricto de la hipertensión arterial y seguir las recomendaciones del equipo médico responsable del caso. La automedicación está totalmente contraindicada: este artículo tiene un propósito exclusivamente informativo y no reemplaza la opinión de un especialista.  

Si buscas orientación adicional, puedes consultar nuestro artículo sobre la estimulación cognitiva para mantener el cerebro activo durante la recuperación. 

Consejos adicionales para la prevención del ictus

Más allá de los cambios en el estilo de vida, existen dos aspectos que tienen un papel importante en la prevención del ictus y que a menudo se pasan por alto: el seguimiento médico regular y la educación sobre la enfermedad. 

Ambos actúan como medidas de prevención primaria, secundaria y terciaria, reduciendo tanto la incidencia como las consecuencias del ictus. 

Importancia del seguimiento médico regular

Muchos de los factores de riesgo del ictus, como la hipertensión, el colesterol elevado o la diabetes, no producen síntomas evidentes en las primeras etapas. El seguimiento médico regular permite detectarlos a tiempo y actuar antes de que generen daño. 

Se recomienda realizar revisiones periódicas que incluyan control de presión arterial, analítica de sangre (glucosa, colesterol, triglicéridos), peso corporal y función cardíaca. En personas con antecedentes familiares o factores de riesgo conocidos, la frecuencia de estas revisiones debería ser mayor. Para orientarte sobre el conjunto de hábitos que favorecen este tipo de prevención, puedes consultar también la sección sobre prevención primaria, secundaria y terciaria. 

Educación y concienciación sobre el ictus

Conocer los síntomas del ictus y saber cómo actuar ante ellos puede salvar vidas. La educación sanitaria reduce el tiempo entre la aparición de los síntomas y la llegada al hospital, lo que mejora directamente el pronóstico. 

Compartir esta información con familiares y personas cercanas tiene un efecto multiplicador. Las campañas de concienciación han demostrado ser efectivas para reducir la mortalidad y las secuelas del ictus: cuanto más se conoce la enfermedad, más rápido se actúa.